El Mantenimiento en Implantología es fundamental, pero te sorprendería la cantidad de profesionales que descuidan este apartado y no le dedican la atención necesaria. Durante el siguiente artículo trataré de darte algunas claves que nunca debes olvidar a la hora de realizar un correcto mantenimiento de la higiene en implantología.

INTRODUCCIÓN

No es aceptable que actualmente los profesionales de la salud dental ignoren o minimicen la educación y mantenimiento de la higiene en implantología. La educación se debe englobar en el marco de todo el conjunto del tratamiento implanto-protésico cómo una fase más y constantemente a través de los mantenimientos periódicos e individualizados de cada paciente. La omisión o minimización de estos mantenimientos conllevará problemas y lesiones derivados de la flora bacteriana de la cavidad oral en las estructuras peri-implantarías y tejidos blandos, y no queremos que a ti te ocurra. ¿Cómo debes actuar?.

INFORMACIÓN

Una vez que le has colocado al paciente todas las estructuras implantarías, es fundamental que le hagas comprender  la importancia del cuidado de su higiene trasladándole cómo, cuando y por qué debe realizarla, y las consecuencias negativas de una nula o incorrecta realización. Como odontólogo, debse de hacer co-participe al paciente, implicándole en sus cuidados y la toma de decisiones, y desarrollando un programa de mantenimiento ajustado a un protocolo de trabajo general que además contenga las instrucciones especificas para cada individuo. De esta forma lograrás que tu paciente se encuentre más cómodo, al sentirse atendido de manera individualizada y participar de forma más activa.

Debes informar a tu paciente a la firma del consentimiento de la necesidad de los controles periódicos por parte del profesional para el éxito del tratamiento de implantes. Sin embargo esto puede quedarse sobre el papel firmado y no ser llevado a cabo si no existe un seguimiento práctico por parte del paciente y de su control en clínica.

MOTIVACIÓN – POR QUÉ MOTIVO EL MANTENIMIENTO EN IMPLANTOLOGÍA ES IMPORTANTE

“Motivar es dar o explicar la razón o motivo que se ha tenido para hacer una cosa”. En nuestro caso, esa “cosa” ha sido la sustitución de las  piezas dentarias perdidas por implantes. El paciente comienza con una gran ilusión y esperanza al recuperar sus funciones fonéticas, masticatorias y estéticas, y, en este principio son tus máximos colaboradores. Sin embargo, la experiencia nos enseña que los pacientes, al recuperar este bienestar, poco a poco van confiándose y se relajan o desatienden su higiene oral y la frecuencia de sus visitas al dentista.

Esta disminución se verá paliada si previamente has dedicado un tiempo a proporcior a tu paciente la información del porqué y cuando debe visitarte.

La siguiente fase es la motivación constante mediante las visitas que realiza a tu clínica, desarrollando protocolos de trabajo individualizados y en etapas:

1- Proporcionar la información teórica.
2- Implicar a tu paciente en una actividad que estimule el aprendizaje y la retención de la información.
3- Dejar que tu paciente aprenda a evaluar su participación y progresión. La retroalimentación positiva proporciona apoyo y estímulo.
4- Establecer un ritmo propio: Sintonizar con las necesidades de tu paciente. Si no puede (o no quiere) manejar más sin formación no hay que forzar, mientras que si muestra interés nuestro deber es proporcionársela en la medida en la que le pueda resultar útil.

Además del contenido esencial debemos transmitir el componente motivacional. Este proporcionará el refuerzo, la necesidad del cambio, el estimulo en un paciente inmerso en una cultura de bienestar  y cuidado de la salud. De forma que el dentista y el higienista son los responsables de explicar al paciente cuando debe acudir a la clínica y vigilar que el paciente asista.

En aquellos casos en los que exista una higiene inadecuada, con el consiguiente desanimo o frustración, deberás tratar de hacerles entender que un hábito correcto de la higiene bucal es un proceso lento, que lleva meses o incluso años. Por tanto, son fundamentales los controles regulares, la “remotivación” para la modificación de los malos hábitos por aquellos que conducen a una buena salud y mantenimiento de los tejidos blandos y las estructuras implantarías.

Tu paciente debe comprobar por si mismo los resultados de sus cuidados a través de la higiene y comprender que cualquier sensación subjetiva debe de informarse y resolverse en el ámbito de la clínica.

PROTOCOLO DE MANTENIMIENTO IMPLANTARIO

Es importante actualizar los datos clínicos y que tengas a tu disposición durante la fase de mantenimiento una radiografía panorámica y radiografías periapicales en las que puedas visualizar todas las estructuras dentales, y de esta forma seleccionar correctamente el instrumental necesario para la eliminación del cálculo y placa supra y sub.-gingival.

Para esta instrumentación específica deberás contar con: puntas de ultrasonido, curetas y sondas de distintos materiales, así como con pastas de pulido no abrasivas.

Cómo te contaba antes, es importante que cada paciente reciba las instrucciones de forma personalizada, de modo que conozca los posibles puntos conflictivos por la dificultad en su acceso para la higiene y puedan corregirse. Estos datos deben de recogerse en su ficha para su posterior evaluación en la próxima visita.

Es bueno que instruyas al paciente con los diferentes complementos de higiene oral disponibles en el mercado y la técnica correcta de uso. Te aconsejo un cepillo de cerdas blandas o eléctricos (en pacientes con poca destreza manual), pasta dentífrica con poca abrasividad, cepillos interproximales, cinta dental, colutorios e irrigadores.

La frecuencia de visitas viene marcada por la evolución del paciente. En pacientes poco cumplidores y con mala higiene deberás hacer revisión cada 3 meses (o menos si es necesario). Se irán ampliando los periodos de revisión cuando tu paciente cumpla los objetivos hasta llegar -en el mejor de los casos- a revisiones anuales.

CONCLUSIÓN

Un protocolo de mantenimiento en implantes basado en la educación de las técnicas de higiene dental, motivación y refuerzo llevado con rigurosidad en el tiempo e instrumental con características especiales por parte del profesional odontológico, determina el éxito del tratamiento de implantes y la satisfacción de nuestros pacientes.

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